sábado, 9 de junio de 2012

Oscar Colchado Lucio




Poeta, cuentista y novelista, nació en Huallanca, Ancash, en 1947. Reside en Lima desde 1983. Anteriormente vivió en el puerto de Chimbote, donde fundó el Grupo Literario Isla Blanca y dirigió la revista Alborada. Creación y análisis. Es profesor de Lengua y literatura. Entre sus obras narrativas más importantes figuran: en cuento: "Del mar a la ciudad" (1981), "Cordillera Negra" (1985), "Camino de zorro" (1987), "Hacia el Janaq Pacha" (1989) y "La casa del cerro El Pino" (2003). En novela juvenil: "Tras las huellas de Lucero" (1980), "Cholito en los Andes mágicos" (1986), "Cholito en la ciudad del río hablador" (1995), "¡Viva Luis Pardo!" (1996), "Los dioses de Chavín" (1998), "Cholito en la maravillosa Amazonía" (1999) y "Cholito en busca del carbunclo" (2008). También es autor de un libro de cuentos para niños: "Rayito y la princesa del médano" (2002). Ha publicado, asimismo, las novelas "Rosa cuchillo" (1997) y "Luis Pardo". "Noticias del gran bandido" (2010), así como una obra temprana: "La tarde de toros" (1974). Colchado es autor también de tres poemarios: "Aurora tenaz"(1976), "Arpa de Wamani"(1988) y "Devolverte mi canción"(1989); y un manojo de leyendas para niños. Ha recibido, entre otros premios, el “José María Arguedas” de cuento (1978), el “José María Eguren” de poesía (1980), el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rulfo” (2002). En el 2011, publicó su gran esperado volumen "Hombres de mar".

Un día Irene

Un día, Irene, nuestra patria será distinta.
Podremos sembrar trigo
en el sitio donde hoy todos las estrellas
convergen mudas.

Habrá niños recogiendo caracoles en las playas
y también banderas de amor
flameando en nuestros pechos,
y entonces sí que echaremos al viento
nuestras alegrías tantas veces
                                                     reprimidas.

Bendeciremos los caminos
que dieron cauce a nuevos himnos.
Te escribiré todos los días
con las palabras que ne mi garganta
yacen prisioneras
no habrá hambre
                              y flamearán sonrisas
sobre nuestras lágrimas al fin evaporadas.

Pero hoy que la cólera nos convoca
y nuestros ojos son charcos
donde se empozan las cenizas de los abyecto,
siempre nuestros besos sabrán amargos
y la tristeza no dejará de empañar nuestras miradas.

Mañana
luego que hayamos recuperado el pan, el trigo, la semilla,
sonrientes curaremos las heridas
y el beso y el amor y hasta las querellas nuestras
tendrán la dimensión apetecida.

Fuente: Cultura de Chimbote. El despertar de un coloso. Víctor Unyén Velezmoro. 1979.

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